Así pasamos del storytelling al storydoing

Así pasamos del storytelling al storydoing

El marketing digital no nos da tregua. En cuanto empezamos a familiarizarnos con una palabra o concepto aparece uno nuevo. Así pasamos del storytelling al storydoing.

Esto no es nuevo. En Google puedes encontrar artículos del 2013 que ya hablaban del tema aunque, cada vez, toma más fuerza.

Es que, en un momento en que la comunicación está súper saturada, empieza a convenir a las marcas pensar menos en su narrativa y más en lo que llaman por ahí “el drama de la marca”.

La pregunta que las marcas se están haciendo ya no es “¿qué decimos?” sino “¿qué hacemos?”

El storydoing pretende contar la historia de las marcas  de manera diferente, más activa y participativa porque los usuarios quieren involucrarse más con ellas. Quieren ser parte de la historia, vivirla y contarla en el mismo momento que sucede.

Charles Vallance nos recuerda que esto no nació ayer, ni en el 2013. Data del siglo pasado con ejemplos como las Guías Michelin (1900) y el Tour de Francia (1903). Ambas acciones fueron concebidas para vender: una para vender más neumáticos, la otra para vender más periódicos.

Debido a que no existía la posibilidad de comprar atención masiva a través de la televisión tuvieron que conseguirla creando estos dispositivos de marketing que luego se hicieron mundialmente famosos.

Un siglo más tarde este paradigma se reinventa. El ejemplo que más da vueltas para ilustrar esta tendencia es el de Red Bull con su campaña Red Bull Stratos en la que Felix Baumgartner saltó de un globo estratosférico en caída libre.

Desde que Felix salió de la cápsula hasta que tocó tierra, Twitter, Facebook y Youtube ardían con escenas y mensajes. Inclusive antes y después del acontecimiento, todo el mundo hablaba de él.

En una escala menor y mucho más adorable (al menos para mí) están la dos pop up stores que montó BIC en Amsterdam y Antwerp para celebrar el 60º aniversario de su boli más famoso. En estas tiendas tus euros no valían nada de nada. Para poder comprar debías diseñar y dibujar tus propios billetes ¡Genial!

 

Esto significa que a los que nos gusta darle al teclado quedamos obsoletos. No, de ninguna manera. La palabra siempre nos ha acompañadoy lo seguirá haciendo.

Si la bandera del storydoing es el engagement, una historia bien contada también engancha, te hace viajar y vivir en primera persona la experiencia que propone. Si, además, se trata de una historia honesta tu público se convertirá en tu portavoz sin lugar a dudas.

Todavía hay lugar para todos. Si luego de leer este artículo se te han ocurrido 1000 maneras de ser en lugar de decir, pues ¡adelante! y felicitaciones por animarte a estar a la última. Pero no guardes el diccionario de sinónimos en el arcón de los recuerdos que la palabra sigue vivita y coleando.


El artículo Así pasamos del storytelling al storydoing aparece primero en Comunique Studio|Foto: Artificial Photography

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