El Parkinson no es sólo una enfermedad

El Parkinson no es sólo una enfermedad

Es una ley de productividad que dice:

El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para terminarlo

O, lo que es lo mismo, calculamos mal, nos estresamos y llegamos a cumplir los plazos con la lengua afuera y sin entender cómo ocurrió (una vez más) esto si teníamos todo taaaan bien planeado.

Aunque la Ley de productividad de Parkinson no tenga rigor científico y surja de la experiencia cotidiana tiene mucho de cierto, como que la padecemos día sí y día también.

Según la Ley de Parkinson si te das una semana para completar una tarea que puedes acabar en 2 horas entonces la tarea aumentará en complejidad para llenar esa semana. Y esto no quiere decir que se llene todo ese tiempo extra con más trabajo, sino sólo con stress y tensión.

Me ahorro la pregunta “¿te ocurre?” porque sí, porque hasta ahora no he encontrado a una persona a la que esto no le pase en algún momento o en algún ámbito de su vida.

Por supuesto están aquellos que admiras, que envidias en silencio porque no se les mueve ni un pelo cuando arman valijas o finalizan un proyecto. Pero te aseguro que, si les preguntas, ese control y ese orden que ves desde tu balcón no son tales y ellos también han corrido (o han sentido que lo han hecho) para concluir esas tareas.

En realidad son 3 las leyes de Parkinson y, curiosamente, todas parecen hechas a mi medida:

Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos

El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia

Pero enfoquémonos en la productividad porque existe una manera de usar esta ley a nuestro favor.

Ley productividad Parkinson

La ley de Parkinson de la productividad se cumple porque asignamos a las tareas más tiempo de lo que realmente necesitan y esto lo hacemos porque, en general, tenemos una idea exagerada de cuánto tiempo requieren para ser acabadas.

¿O por qué te crees que ese proyecto que te iba a tomar una semana hacerlo perfecto lo comenzaste y acabaste en 24 horas? ¿Magia? ¡No! Mal cálculo del tiempo: 6 días de angustia + 1 día de trabajo final = 7 días de (pre)ocupación.

No nos damos cuenta de la rapidez con la que podemos acabar la mayoría de las cosas que realizamos y esto, a veces, está relacionado con la equivocada concepción de que mientras más tiempo algo requiera para estar hecho más calidad tendrá. Una aseveración que pese a su evidente falta de lógica nos la creemos con todo éxito.

Entonces, por contrapartida a esta ley, si asignamos la cantidad correcta de tiempo a una tarea, ésta reduce su complejidad a su “nivel natural” y ganamos justamente eso: tiempo.

¿De qué manera podemos acercarnos a esta asignación justa de tiempos? Haciendo una lista de tareas y dividiéndola por la cantidad de tiempo que tardaríamos en completarlas. A continuación, recortando ese tiempo a la mitad. Utilizando el instinto de competencia para ganarle a nuestro oponente: el reloj.

¿Normalmente despejas 1 hora de tu agenda para gestionar tus redes sociales? Prueba con media ¿Programas media hora para chequear tus emails? Intenta hacerlo en 15 minutos ¿Escribir para tu blog te supone 2 horas? Planea hacerlo en una.

Será una sorpresa descubrir cuántas de las tareas de la lista pudimos acabar en la mitad de tiempo que pensábamos.

Algunas tácticas para ganarle al reloj:

• Instalar la extensión Pomodoro en Google Chrome
• Trabajar en el ordenador sin el cargador de batería
• Chantajearse. A cada tarea que toma más de lo planeado le corresponde una multa en dinero (también una forma de ahorro encubierto 😉 )

Y mi favorita del mundo mundial, mi mayor anhelo, no trabajar después del mediodía, sacar todo el curro en media jornada ¡Sí! Un día lo conseguiré y, ese día, prometo contarte mi secreto.


El artículo El Parkinson no es sólo una enfermedad aparece primero en Comunique Studio | Foto: John Towner

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